Meditar

La palabra meditar puede espantarnos un poco, pues lo primero que se nos viene a la mente es hacer una postura rara, y poner nuestra mente en blanco.

Lo cierto es que meditar no se trata de eso precisamente. Meditar es poder llevar nuestro cerebro  a unos estados de mayor calma.  Nuestro cerebro funciona en diferentes frecuencias, de acuerdo a lo que estemos haciendo. Y la idea de meditar es bajar su frecuencia a  un estado alfa, llevarnos a un estado de relajación. Esto lo podemos lograr centrando nuestra mente y pensamientos en determinadas sensaciones del instante en el que estés realizando la práctica. Realmente es sencillo, y más  si lo practicas con  frecuencia.

¿Cómo meditar?

Lo que te voy a decir a continuación no son pasos exactos que debes seguir, y que si te falta uno, es porque ya lo hiciste mal. Para meditar  no hay una forma determinada, es sólo es una guía para que tu misma vayas descubriendo cómo deberías hacerlo, y lo podrás ir adaptando a tu gusto en un futuro.

1. Ayúdate con una música suave de fondo, apaga tu celular, puedes poner incienso o un aroma si te gusta, prender una vela… Recuerda que nada de esto es indispensable, pero te pueden ayudar a calmar tu mente.

2. Siéntate con la espalda derecha, pero sin exigirte a tal punto que te sientas incomoda. Puedes hacerlo sentándote en el piso y poniendo tu espalda contra la pared,  puedes hacerlo sentada en una silla o como último recurso  hacerlo acostada, pero esta forma solo te la recomiendo si ya tienes experiencia meditando, pues es muy fácil que termines durmiéndote. zzzzzz je je je

3. Lleva tu atención a tu respiración. Siente como entra y sale el aire de tu cuerpo. Inhala y exhala cuantas veces sientas necesario hasta que estés tranquila.

Igualmente puedes poner tu atención en tu cuerpo. Ve guiando tu mente a que sea consciente de cada parte de tu cuerpo. Todo esto es para traer al presente a tu mente y no dejarla divagar por ahí en problemas.  Puedes hacerlo de abajo hacia arriba. Por ejemplo pon tu atención en tu pie derecho… ahora en tu pie izquierdo, pierna derecha, izquierda, tu cadera, tu estomago…

O puedes llevar tu mente al ambiente, por ejemplo escucha atentamente los sonidos, la música, el carro que pasó y pitó, el ambiente está frio, cálido, hay viento….

Seguramente mientras haces la práctica aparecerán cosas de tu día, pero no te juzgues, ni te enojes por permitir que tu mente se haya ido. Simplemente en el momento en que seas consciente que estás en otro mundo, vuelve a tu práctica.  Usualmente la forma de hacerlo más fácil es poniendo nuevamente tu atención en tu respiración. Siente como entra el aire por tu nariz, se siente frio? siente como sale por tu nariz… ahora es mas cálido verdad? y sigue con la práctica como venías haciendola antes de perder la atención.

4. Después de recorer con tu mente todo tu cuerpo o la habitación donde estés, puedes simplemente terminar ahí y haber hecho una práctica de mindfulness (estar presente en este instante), o puedes ir más allá llevando tu mente a un bosque,  a un rio, o a algún lugar que desees viajar y encontrarte con tus ángeles, guías o Maestros para hablar con ellos y escuchar los mensajes que tienen para ti.

5. Al finalizar da gracias por el instante presente, siéntete tranquila y relajada y permite que tu cuerpo disfrute de esa sensación. Date las gracias a ti misma por haberte regalado este instante de bienestar. Por demostrarte a ti misma que te amas lo suficiente como para darte 5 o 10 minutos de calma y amor al día.

Puede parecer una práctica muy básica, pero no te alcanzas a imaginar los beneficios que tiene para nuestra energía, y nuestro cuerpo el llevar nuestro cerebro a estas frecuencias.

Espero que este post haya sido útil para ti.

Te mando un abrazo hermosamente grande y una lluvia de bendiciones.

Catalina Gallo