Erase una vez…

Esta historia le escuché hace unos días y me parece que vale la pena compartirla con ustedes.

Resulta que hace muchos años en un lejano país, paseaba un rey en su carroza y en una esquina de su pueblo vió a un mendigo durmiendo en el suelo. El rey apenado por su condición extrema de pobreza, le pidió a su cochero  que se detuviera. Se bajó, se acercó y puso en el bolsillo del mendigo una esmeralda de gran valor, pues así él podría pasar de mendigo a ser rico.

Pasó el tiempo, y un día el rey iba pasando nuevamente por la plaza del pueblo, cuando vió al mismo mendigo en una banca. El Rey asombrado de verlo que aun vestía con trapos, y sin nada que comer, hizo parar al cochero y se acercó al mendigo preguntándole el ¿por qué vestía así y por qué pedía ayuda a la gente?

El mendigo le dijo que era su condición, que no podía hacer más pues él era pobre. Sorprendido el rey le pregunto ¿y la esmeralda que puse en tu bolsillo? El mendigo confundido metió la mano en su bolsillo, y encontró la esmeralda de la que el rey hablaba , y su respuesta fue “Nunca se me había ocurrido buscar ahí”.

¡Y la enseñanza!

Bien, pues esta historia me gustó mucho, porque tantas veces en nuestra vida nosotros vamos como el mendigo por nuestra vida, entristecidos por lo que “la vida nos está dando” quejándonos o simplemente sobreviviendo sin darnos cuenta que dentro de nosotros hay una esmeralda que tal vez no hemos descubierto y que puede llevarnos a vivir una vida hermosa y abundante.

Además, ten la seguridad que todos tenemos una esmeralda dentro. Dios nos ha hecho valiosos a todos, y no hay preferencia por ninguno. Algunos llevaremos una esmeralda, otros un rubí. Simplemente descubre cual es tu piedra valiosa y explótala. Eso lo lograrás conociéndote a ti mismo. Cada uno de nosotros es único y especial. Cada quien tiene cosas asombrosas. ¿Quién eres realmente? No te pregunto por tu nombre o profesión. Te pregunto por lo que eres, por tus habilidades, por tus gustos, por tus dones, por tus potencialidades, por lo que te hace feliz… Conéctate con eso, encuentra que hay oculto detrás de eso y como dicen: “Trasciende tu ropa de mendigo, y busca la esmeralda que hay en tu interior”.


De todo corazón espero que encuentres la esmeralda que hay en ti.

Espero que este post haya sido útil para ti.

Te mando un abrazo hermosamente grande y una lluvia de bendiciones.

Catalina Gallo